 |
 |
 |
|
|
|
|
23 de Septiembre de 2008 Ricardo Piegaia en el colisionador de partículas |
| Noticias desde Suiza |
| Ya no es noticia que arrancó el LHC. Ahora es noticia que dejó de funcionar y estaría detenido seis meses. Ricardo Piegaia es investigador del Departamento de Física y se encuentra en el corazón mismo del experimento más costoso de la historia. Desde la frontera Franco-Suiza, cuenta la experiencia de estos últimos días en el colisionador. |
Por Armando Doria
Físico especialista en partículas elementales de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Ricardo Piegaia está ahora donde querrían estar todos los físicos de partículas del mundo: en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC de sus siglas en inglés), la estructura de experimentación científica más impresionante de la historia, ubicada en la frontera entre Suiza y Francia. Su puesta en marcha fue noticia destacada hace dos semanas en todo el planeta y mucho se habló de sus 27 kilómetros de extensión, de los 20 años que demandó su construcción y de los 6.000 millones de dólares que permitieron construirlo. También se habló mucho de la posibilidad de que, al “encenderse” el experimento, la Tierra fuera engullida por un agujero negro generado en el mismo colisionador o bien ocurra una explosión de la magnitud del Big Bang y se acabe así todo lo conocido de este mundo.
Pero ahora, tanto aquellos que velaban por la suerte del planeta como el mismo Piegaia, que esperaba comenzar a recolectar los datos del choque de protones, van a tener que esperar: el viernes pasado, un desperfecto lesionó al LHC de tal manera que fue necesario detenerlo y, según información reciente, por una buena cantidad de tiempo. “Si se confirma que son seis meses de interrupción, nos vamos a tener que poner a trabajar en algún análisis de física”, se lamenta Piegaia al referirse al lapso de detención que en estas horas se baraja como posible.
- Desde un primer momento, el consorcio a cargo del LHC dejó en claro que podía haber problemas técnicos cuando comenzara a funcionar, ¿esta situación estaba dentro de lo esperable?
- Problemas con un imán del equipo, por ejemplo, eran esperables, si no seguros. Aquí, aparentemente, ha habido una falla más grande, que afecta a todo un sector. Si esto se confirma, no era esperable.
- ¿Cómo se vio alterada la dinámica de trabajo en el LHC?
- Se suspendieron todos los turnos de la sala de control y las reuniones de coordinación que se realizan para establecer cómo analizar los primeros datos. Se nota claramente el descenso de adrenalina. Estábamos esperando los primeros datos para usarlos en la calibración de los equipos.
- Si bien ahora el LHC se detuvo, estuvo en marcha por varios días. ¿Qué pasó durante ese tiempo?
- En realidad, para nosotros todavía no se había puesta en marcha por el hecho de que, si bien circulaban haces de protones, lo hacían en una dirección, después en la contraria, pero todavía no había colisiones. Eso comienza a suceder después de unas semanas de uso. Cuando suceda, todas las cosas que estuvimos preparando las vamos a empezar a probar con datos; se acabó la simulación: todas las contingencias, las cosas que pensábamos que podían pasar. Cuando empezaran a aparecer los datos... habrá llegado el momento de la realidad.
- ¿Cómo será el trabajo con el colisionador funcionando a pleno?
- El trabajo comenzará cuando empiecen las colisiones entre protones y habrá 40 millones de cruces de partículas por segundo. De esos millones, la tecnología actual permite guardar sólo 200 por segundo; nada, en comparación. Y de eso nos tenemos que encargar.
- ¿Se puede seleccionar qué información se registra y cuál no?
- La mayor parte de las colisiones arrojan datos de física conocida, sin interés para esta experiencia; entonces nosotros tenemos que elegir, de entre los 40 millones, cuáles 200 tienen mayor potencialidad de tener física que nos interese para guardarlos y analizarlos después en un proceso que durará tres o cuatro años de trabajo en detalle. Como la información que no se registra en el momento la perdemos para siempre, es importante analizar correctamente los datos y, por lo tanto, es fundamental desarrollar los programas que analizan los datos en línea, en el momento mismo de las colisiones, y para decidir cuáles son los 200 que se van a guardar.
- Ahí está parte del trabajo de su equipo.
- Nosotros, durante años, estuvimos participando del desarrollo de una de las herramientas de esos programas. Entonces, estamos muy interesados en ver qué va a pasar cuando empiecen a llegar los datos.
- ¿No hay forma de probar las herramientas con anterioridad, sin el LHC funcionando?
- Sí, de hecho, mientras hablás por teléfono conmigo estás siendo atravesado, cada segundo, por dos muones, que son rayos cósmicos que se generan en la atmósfera. Estos muones también atraviesan el detector y son partículas que nos permitieron probar desde hace un tiempo algunas funciones de detección. Ahí descubrimos cualquier cantidad de errores, con lo que podemos esperar que cuando empiecen las colisiones en el LHC vamos a seguir descubriendo errores y las cosas no van a andar tal como pensamos.
- ¿Los mecanismos de registro requieren entonces una etapa de ajuste acorde a la información concreta que entregue el LHC?
- Efectivamente, en el inicio vamos a pasar por una etapa de ajuste. Además, al principio, el acelerador no va a tener tantas colisiones, porque empieza de a poco, y las colisiones no van a estar a la máxima energía. Pero, a la vez, esto es fundamental porque es una etapa en la que vamos a tener colisiones más simples que nos van a permitir entender el detector más que hacer física.
- ¿Y cuándo termina la etapa de ajuste y comienza a aparece información útil?
- En realidad, hay una etapa primera e imprescindible de ajuste para asegurar que funcione la cadena de información que sale desde el túnel de colisionador, a 50 metros bajo tierra, o sea, que los millones de conexiones de fibra óptica lleguen correctamente a los disco rígidos donde se guardan los datos. Pero luego, para entender bien al detector, va a ser necesario invertir más tiempo. A medida que se va entendiendo mejor, se puede ser sensible a la física que dejás debajo de la alfombra porque en un primer momento no sabés si es física nueva o algo que no estás entendiendo de tu detector.
- ¿Cuánto tiempo puede llevar esa segunda puesta a punto?
- Estimo que dos años. Primero empezamos a hacer física gruesa y, a medida que vayamos entendiendo cómo se produce la detección, vamos a poder hacer una física más fina y de mucha mayor precisión. Y eso es una tarea que requiere mucha mano de obra porque hay que pensar, hay mirar los datos, hay que entender lo que está pasando; hay que, de repente, estimar si pasó algo fuera de lo previsto, hacer hipótesis y probar si eso que postulamos explica lo que estamos viendo. Hay que programar, entender los detectores... Eso es lo que hacemos los físicos experimentales de partículas.
- Hubo algunas comparaciones de la experiencia del LHC con el viaje a la Luna.
- Como empresa tecnológica creo que esto debe ser más que el viaje a la Luna. De todas maneras, el aura que tenía el viaje a la Luna, la fantasía que generó, es muy superior. La tecnología que hizo posible el Apolo fue tecnológicamente algo maravilloso, pero el LHC es de un nivel de sofisticación incomparable. Por otro lado, los conocimientos que van a salir de acá son muchísimo mayores que los conocimientos que nacieron a partir de la expedición lunar.
- Cuando se puso en marcha el LHC, comenzaron a desparramarse mitos, como el que sugiere que va a ocurrir el Big Bang por la actividad del colisionador.
- Lo que pasa es que, en el momento del Big Bang, las partículas tenían naturalmente la energía y la velocidad que van a tener ahora, en este experimento; entonces, los choques que ocurrían naturalmente en ese momento -y quizás ocurren todavía en el interior de estrellas muy densas, según especulan los cosmólogos- nosotros los vamos a reproducir en condiciones de laboratorio. Esto es, vamos a fabricar partículas que naturalmente se generaron en las primeras fracciones de segundo del Big Bang. A partir de esto, entre otras cosas, se va a entender mejor qué cosas pasaron en aquel momento.
- ¿Entonces se podrá saber qué tipo de partículas se produjeron naturalmente en el momento de la “gran explosión”?
- Quizás con este detector lo sepamos.
- ¿Y un agujero negro se va a tragar la Tierra, nomás?
- No existe el más mínimo peligro de que eso suceda. Es ridículo.
- Pero sí pueden crearse agujeros negros durante el experimento.
- Un agujero negro es una concentración de materia muy alta de la que nada puede escapar, ni siquiera la luz. Entonces, una de las especulaciones es que, como van a colisionar partículas a muy alta velocidad, creando una densidad de campo gravitatorio que hasta ahora no se había alcanzado, se podría formar un minúsculo agujero negro que luego se desintegraría rápidamente. Eso, de por sí, ya es una especulación, pero podría ser que ocurra. Lo que seguro no va a pasar es que ese agujero negro empiece a crecer y traiga algún tipo de consecuencia. La verdad es que la explicación de por qué no va a pasar nada, sin la menor duda, está en que continuamente somos bombardeados por rayos cósmicos que tienen un millón de veces más energía que la que va a haber en este colisionador.
- ¿Cómo viviste la demanda mediática que tuvo la activación del LHC?
- Para mí fue sorpresa que resultara tan demandante lo del colisionador, no imaginaba que a la gente le iba a interesar tanto. Digamos, es el colisionador más importante, más energético que hay, pero sigue siendo un colisionador de física.
- Pero este no es el único colisionador del planeta, ni el primero.
- No, de hecho, el departamento de Física de la Facultad es parte de un experimento en Chicago, donde también hay un colisionador que tiene siete veces menos energía que éste, pero tampoco es una chiquitez, y nunca despertó nada parecido a lo que se vive ahora con el LHC.
- Digamos que al llamársela “La máquina de Dios”, se generó una gran expectativa.
- Yo creo que si se lo hubiera nombrado “colisionador de hadrones", a secas, a la gente no le hubiese llamando tanto la atención. Al llamarlo así, la gente se puso a leer un poquito más y después, cuando se enteró, le pareció importante, cuando en caso contrario quizás no hubiera reparado ni cinco minutos en la noticia. Creo que atrae mucho el tema de estudiar la física de los primeros segundos de la aparición del Universo. “La partícula de Dios” se llamó a la partícula que se intenta buscar, pero yo creo que la gente no entiende del todo lo que realmente nos resulta excitante a los físicos, para eso se requiere un ratito para explicar lo interesante del asunto. Realmente, es un área muy linda de esta ciencia porque hay un juego entre la física teórica y la experimental riquísimo, que deja evidente, patente, que no podría existir una sin la otra. |
| Fuente: El Cable Nro. 700 |
|
|
|
|
 |